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Lima 10 de agosto de 2019

Minería y Percepción

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La lógica imperante en el Perú, es la siguiente. Si un proyecto cumple con todo lo establecido por ley pero “la población” no lo avala, entonces es inviable, como es el caso de Tía María. Pero si un proyecto, no cumple con la ley y “la población” si lo avala, entonces si va, a pesar de que incumpla con toda la legislación existente como es el caso de la minería ilegal en la selva peruana o en Tambogrande, Piura. Si lo pensamos, en ninguno de los casos ni el ambiente, ni el agro son prioridad, es un tema meramente político y todos sabemos lo manipulables que podemos llegar a ser, sobre todo con las herramientas digitales de la actualidad. Lo lamentable aquí es que el marco legislativo (que es la base de la confianza en una sociedad moderna) importa poco, a nadie parece importarle la ley, menos aun el miedo ambiente, incluyendo al mismo gobierno. Lo único que importa es sacar provecho de la situación.

Revisando el EIA (Estudio de Impacto Ambiental) de Tía María y a pesar que Southern tiene en su haber mas de un ejemplo de mal manejo de residuos mineros y de pasivos ambientales. Consideramos increíble que la población se oponga tan reaciamente a un proyecto con un EIA aprobado, que pretende utilizar tecnología de desalinización de agua de mar y otros controles ambientales propios de buenas practicas de proyectos referentes a nivel mundial; y no hagamos absolutamente nada en torno a la minería ilegal que si bien es cierto, parece estar siendo controlada Madre de Dios, se expande de forma siniestra por otras partes del a selva. La minería ilegal opera sin, EIA, tampoco paga impuestos, ni son fiscalizados de ninguna manera y ya tienen mas de 15 años operando impunemente. Una operación de Gran Minería en el Perú tiene al menos 6 auditorias anuales en materia de Medio Ambiente, Seguridad y Salud, ejecutadas por la OEFA, Osinergmin y la SUNAFIL.

No se trata de afirmar que yo soy bueno, por que el otro es malo. Se trata de entender como funciona la política y de indagar por cuenta propia. Consideramos penosos los casos de políticos que usan la bandera ambientalista de forma oportunista, frenando la inversión privada mientras el país entra en recesión.

El gobierno, como también lo hicieron sus predecesores procura desviar la atención de la población hacia otros temas cuando algún político oportunista secuestra una ciudad entera. Antes paso lo de Tambogrande (un distrito ahora en el olvido), después fueron el padre Arana y Goyo en Cajamarca, hace poco, Cáceres en Arequipa. Todos jugando sus cartas, ganando prensa, utilizando impunemente la bandera ambiental para lograr sus propósitos políticos.


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    Victor Cobeña
    CEO Fundador

    Kawsay Consulting